Mostrando entradas con la etiqueta Deberes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deberes. Mostrar todas las entradas
martes, 15 de noviembre de 2016
JORNADA APRENDER SIN DEBERES
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
11/15/2016
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes
jueves, 24 de septiembre de 2015
CONTINÚA EL DEBATE SOBRE LOS DEBERES
La Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), que representa a 12.000 asociaciones de centros públicos, quiere que los alumnos no tengan deberes “obligatorios” fuera de su jornada escolar. Los padres piden un debate “profundo” sobre esta actividad y sobre el calendario de clases de los estudiantes.
“Hemos recibido cientos de quejas de familias que nos muestran su desacuerdo de cómo la jornada escolar se está trasladando a los domicilios”, ha explicado Jesús Salido, presidente de Ceapa, en la rueda de prensa de valoración del inicio de curso, que han calificado como “caótico” por la ampliación de la implantación “a la carrera” de la reforma educativa. La LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) se extiende este septiembre a todos los cursos de primaria, los impares de secundaria y 1º de bachillerato.
La confederación de familias considera que los deberes “generan una presión institucional hacia al alumnado”. “Si no los hacen pueden llegar a bajar nota”, señala Salido. “Los chicos hacen seis y siete horas de clase diarias más otras dos o tres horas de deberes, no tienen los fines de semana libres ni tampoco las vacaciones”, añade José Luis Pazos, tesorero de Ceapa. Según sus estimaciones, las jornadas que soportan los estudiantes pueden llegar a “60 horas semanales”. “¿Algún adulto lo admitiría? ¿Sus docentes aguantan 60 horas de trabajo?”, se ha preguntado el portavoz, que pide que los deberes sean siempre actividades “voluntarias” para los estudiantes.
Lo deberes escolares, según los padres de la pública, pueden generar “desigualdad” entre aquellos alumnos cuyas familias puedan pagar academias de refuerzo por la tarde y las que no. “Necesitamos un debate profundo sobre los tiempos escolares, el calendario y los tiempos de exámenes”, pide Pazos. Reclaman también que se cumpla “íntegro” el periodo de clases, con una media de 175 días anuales pero con variaciones por comunidades autónomas. La Ceapa reclama que los descansos no estén supeditados “a fechas religiosas”. Proponen adelantar a julio los exámenes de septiembre y que se impartan clases de apoyo durante el mes de junio, entre los días en los que acaban las clases y los que son los exámenes finales.
(...)
Leído en El Pais: Los padres piden que se eliminen los deberes “obligatorios”
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
9/24/2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes,
Medios de Comunicación
viernes, 15 de mayo de 2015
CARTA DE UN PROFESOR A SUS COMPAÑEROS DE PROFESIÓN SOBRE LOS DEBERES: YO CONFIESO
Alfonso González Balanza es profesor de Biología y Geología en Secundaria, estudia Humanidades en la UNIR, y padre de tres niños. Alfonso decidió imprimir su artículo y pegarlo en el tablón de anuncios del centro donde trabaja, y donde asisten a clase sus hijos.
Yo confieso
La inmensa mayoría de los maestros (mis compañeros de profesión) considera que los deberes son absolutamente necesarios. Muchos estarían dispuestos a discutir sobre la cantidad adecuada, pero que hay que mandar deberes no se lo cuestionan; es algo tan evidente como que en invierno hace frío y que en verano hace calor. Digamos que es el orden natural de las cosas. Los maestros deben mandar deberes y los niños deben hacen deberes por la misma razón que la Tierra da vueltas alrededor del Sol y las plantas florecen en primavera: porque así ha sido siempre y porque así debe ser. La maldición bíblica “ganarás el pan con el sudor de tu frente” está tan arraigada en nuestra cultura que la hacemos extensible a los niños. La vida es dura; en este valle de lágrimas no estamos para disfrutar, sino para sufrir.
A casi cualquier maestro que le preguntes por la conveniencia de mandar deberes a los niños te contestará, igual que se recita un mantra, que los deberes cumplen tres funciones: refuerzan lo aprendido, enseñan responsabilidad y crean un hábito de trabajo. Y de ahí no los vas a sacar. Eso es lo que hicieron con ellos sus maestros, eso es lo que les han enseñado en la escuela de magisterio y eso es lo que harán hasta que se jubilen. No importa que nuestro país, año tras año, esté a la cola de los países avanzados, en cuanto al rendimiento escolar se refiere, a pesar de que nuestros alumnos sean los que más días de clase tiene al año y más horas dedican a los deberes en casa. Da igual que todos los estudios internacionales demuestren que los países en los que menos deberes se mandan (o en los que directamente están prohibidos por ley) sean los que mejores resultados obtienen; da igual que todas las investigaciones serias hayan demostrado que los deberes no sólo no sirven para nada, sino que pueden ser perjudiciales. Para muchos de mis compañeros de profesión tales estudios son una patraña de pedagogos progres que no quieren que a los niños se les transmita la cultura del esfuerzo.
Frente a esos argumentos repetidos por tantos profesores, mi experiencia me dice que los deberes son inútiles, antipedagógicos, profundamente injustos y, lo que es peor, impiden a los niños realizar otras actividades mucho más importantes. Pero en primer lugar voy a explicar por qué, a mi juicio, tales argumentos son una falacia y un sofisma.
¿Hábito de trabajo? Si dedicar 9 meses al año, 5 días a la semana y 5 horas diarias a la realización de tareas escolares, para un niño de entre 6 y 11 años, no es suficiente para lograr un hábito de trabajo, que alguien me explique qué se necesita para lograr ese hábito. Niños en edad de correr y jugar, están sentados en una silla de madera 5 horas diarias realizando tareas aburridas y repetitivas, mientras exigimos que estén en silencio y concentrados. Cuando los profesores asistimos durante nuestra jornada laboral a una charla de más de una hora, nos retorcemos en nuestros asientos y miramos el reloj con desesperación, a pesar de que somos adultos y se nos supone una mayor capacidad de autocontrol y sacrificio, ¡por no mencionar que nos pagan por ello! Mi hija de 8 años, por ejemplo, dedica al trabajo muchas más horas que yo y que absolutamente todos los profesores que conozco (y conozco muchos).
¿Responsabilidad? Existen muchas formas de enseñar responsabilidad, y no sólo la de cumplir con la obligación de hacer deberes; sin olvidar que no podemos exigir responsabilidad a quien por su edad no es responsable de su tiempo ni de sus circunstancias. La responsabilidad se adquiere progresivamente, y me parece normal empezar a exigirla en la ESO, pero no en Primaria: el tiempo del que disponen los niños por la tarde o los fines de semana no depende de ellos, sino de sus padres.
¿Refuerzan lo aprendido? Un niño de 11 años sólo necesita saber sumar, restar, multiplicar, dividir, escribir (correctamente) y leer (con fluidez), para afrontar con éxito la Secundaria. ¿Eso no se puede aprender en 6 años de trabajo diario en clase? Los niños no refuerzan lo aprendido en clase por la tarde: lo aborrecen. Hasta que no tuve hijos, y estos empezaron a estudiar en Primaria, no me di cuenta de la suerte que tuve de ir a un colegio en el que no se mandaban deberes hasta la 2ª etapa de E.G.B. (de 6º en adelante) y, la verdad, no me ha ido nada mal en mis estudios posteriores.
Y ahora voy a explicar por qué sostengo que son injustos e inútiles: para empezar, los deberes que se mandan son los mismos para todos los niños, independientemente de su capacidad y circunstancias personales. Esto es, por definición, absurdo e injusto: si mi hija, que está en 1º de ESO, no hubiera tenido unos padres profesores (y por lo tanto con estudios y MUCHO tiempo para dedicarle) no habría obtenido los resultados tan buenos que obtuvo en Primaria. Pero a pesar de toda la ayuda que le hemos dado, mi hija ha dedicado cientos de horas a realizar tareas escolares absurdas y repetitivas. Porque la mayoría de las actividades incluidas en los libros de texto se basan en la repetición, en el aprendizaje memorístico al pie de la letra, en copiar mecánicamente y en seguir unas pautas de realización muy concretas, que no dejan margen ninguno a la creatividad, y que logran destruir la curiosidad de los niños. Además, las tareas que mandamos, en muchos casos, no siguen criterio pedagógico alguno: he podido comprobar cómo el número de ejercicios o de trabajos que tenía que hacer mi hija en una asignatura, aun teniendo al mismo profesor, variaba enormemente de un año para otro por el mero hecho de que, al cambiar de editorial, el nuevo libro tenía muchos más o muchos menos ejercicios que el del año anterior. Es decir, que los profesores mandamos todos los ejercicios que vienen en el libro, sin plantearnos cuántos o cuáles son los necesarios: si son diez, diez, y si son veinte, veinte (y, por supuesto, HAY que hacer todos los ejercicios y dar todos los temas del libro). Y este no es un problema del colegio de mis hijos (de cuyos profesores, excelentes profesionales, no tengo, por otra parte, ninguna otra queja), sino que es un problema generalizado de nuestra profesión.
Pues bien, yo confieso que he hecho docenas de ejercicios de Matemáticas a mi hija (si, por ejemplo, le mandaban cinco divisiones, ella hacía una y yo cuatro) le he dictado montones de ejercicios de “Cono”, le he traducido incontables páginas escritas en Inglés, le he ayudado con decenas de ejercicios de Lengua y le he hecho muchos trabajos de diferentes asignaturas (mi mujer, además, le ha ayudado a terminar incontables láminas de dibujo y trabajos manuales). ¡Y no me arrepiento! Lo he hecho para que mi hija tuviera una infancia feliz y durmiera todos los días 10 horas. Gracias a eso, mi hija es una niña sana, además de una gran deportista, le encanta leer y escribir por puro placer, juega al ajedrez, toca la guitarra y es una niña abierta y sociable que ha jugado cientos de horas en la calle. Y si ahora que está en la ESO puedo asegurar que no le ayudo nada en absoluto y sigue sacando muy buenas notas, ¿eran necesarios todos esos deberes que le mandaron y no hizo? ¿Qué pasa con todos los niños cuyos padres trabajan mañana y tarde y, además, no tiene estudios para poder ayudar a sus hijos? Pues simplemente que este sistema educativo injusto, que coarta la libertad y la creatividad de los niños, los margina irremediablemente y los señala como niños irresponsables y fracasados, a la vez que los hunde con negativos, ceros y castigos, y les mina la autoestima, haciéndoles creer que no sirven para estudiar. Si las circunstancias familiares de cada niño son distintas, todo lo que se mande para casa es, por definición, injusto, y condena al fracaso a miles de niños cuyos padres no tienen tiempo, ni capacidad, para ayudar a sus hijos con los deberes escolares.
Pero además, los deberes son antipedagógicos porque hacen que los niños odien estudiar y aprender. A la mayoría de los niños les encanta ir al colegio, pero no soportan hacer deberes; para los niños estudiar y aprender es un castigo (mis hijos no pueden entender que yo siga estudiando por placer). Eso es lo que hemos conseguido mandando deberes hasta lograr el hastío de los niños.
Y lo peor de todo: los deberes ocupan tanto tiempo que los niños no pueden realizar otras actividades mucho más importantes para su desarrollo físico y psíquico; los profesores hemos logrado que los niños lleven una vida igual de sedentaria que los adultos, con el consiguiente problema, convertido ya en epidemia, de obesidad infantil generalizada.
Y es que los maestros no mandamos una actividad en concreto, un día en concreto, tras una meditada reflexión, por considerarla necesaria para conseguir un determinado objetivo que es imposible lograr con el trabajo de clase, tras plantearnos los pros y los contras y pensar de qué modo podemos lograr que nuestros alumnos se motiven con dicha actividad (en vez de considerarla un castigo), sino que lo hacemos de manera automática; porque sí, porque es lo que se supone que hacen los maestros.
Yo propongo que, siguiendo la lógica de mis compañeros maestros, los equipos directivos de los centros nos manden trabajo durante las vacaciones, para que no perdamos el hábito de trabajo adquirido durante el curso. Y que cuando asistamos a un curso de formación, nos manden deberes para el día siguiente con el fin de afianzar los contenidos del curso.
Muchos compañeros me comentan que son los padres los que exigen que se manden deberes a los niños. ¡Pues claro! Para muchos padres los deberes son la forma de que sus hijos estén ocupados y no les molesten pidiéndoles ir a la plaza a jugar. Muchos padres querrían que los niños estuvieran en el colegio hasta las 8 de la tarde, y, por supuesto que hubiera clase los sábados y que los niños siguieran yendo en julio al colegio. ¿Por qué no les hacemos caso en eso también?
¿Y qué deberían hacer, a mi juicio, los niños después de la jornada escolar? Pues según todos los estudios científicos y pedagógicos, está absolutamente demostrado que los mayores beneficios para el desarrollo neurológico y cognitivo de los niños se obtienen con las siguientes actividades: Deporte, Arte (Música, Dibujo…), Juego (imprescindible para la socialización de los niños y para desarrollar la creatividad), Idiomas y Lectura. El arte, la filosofía, la ciencia, la literatura, la música y todas las actividades más elevadas realizadas por el ser humano, son consecuencia directa del mayor logro conseguido por la humanidad: el tiempo de ocio.
Por lo tanto, los niños deberían pasar más tiempo con sus familias, jugar con otros niños (a ser posible en la calle) y practicar deporte, todos los días; aprender a tocar un instrumento musical, practicar una lengua extranjera y jugar al ajedrez, varios días a la semana. Y, sobre todo: leer, leer, leer, leer, leer… Sólo se debería mandar de deberes, en Primaria, leer todos los días el libro que ellos elijan. Y al día siguiente, en el colegio, hacer una redacción contando lo que han leído. Nada más; el resto de actividades se deberían hacer todas en clase. Si intentamos reducir el número de deberes no cambiaremos nada: todos los maestros están convencidos de que ellos mandan muy pocos deberes; sólo eliminándolos por completo lograremos acabar con esta sin razón.
Alfonso González
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
5/15/2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes
SIGUE EL DEBATE SOBRE LOS DEBERES
Una madre recoge más de 100.000 firmas en apoyo de su iniciativa crítica con el tiempo excesivo y la escasa utilidad de las tareas escolares en casa.
Todos los días, al acabar su jornada, Diego se lleva a casa entre dos horas y media y tres horas de trabajo extra. Apenas tiene tiempo libre, y acusa los efectos del estrés. Diego no es un ejecutivo incapaz de desconectar o un asesor fiscal en época de impuestos. Es un niño de 10 años que cursa 5º de Primaria e intenta hacer todos los deberes que le mandan sus profesoras. Sus hermanas, Lara, de 12 años, y Nadia, de 8, tienen mucha menos tarea aunque van al mismo colegio público de Tres Cantos (Madrid). Mientras Diego está encerrado en su habitación, ellas salen a jugar o ven la televisión. Muchos días, cuando acaba, solo le da tiempo a cenar, ducharse e irse a la cama.
Es un niño que saca notables y sobresalientes, que según sus propias maestras es rápido en los exámenes y tiene buena comprensión lectora. Cuando su madre, Eva Bailén, fue a hablar con ellas, le propusieron que le limitara el tiempo para completar las tareas a una hora u hora y media. “Y si no termina, que asuma las consecuencias”, recuerda que le dijeron. “Les contesté que no, porque él quiere hacer los deberes”, cuenta esta ingeniera de Telecomunicaciones y autora de un blog sobre nuevas tecnologías en el ámbito familiar. Y añade: “Es muy duro contarle a los profesores que el niño ha necesitado que le enseñen técnicas de relajación y a gestionar la presión por el exceso de deberes y que ni se compadezcan”.
Tras hablar con el director y no conseguir tampoco ninguna solución, Bailén inició una petición de firmas en Change.org “por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español”, que ha superado los 100.000 apoyos. Actualmente, las tareas en casa no están reguladas a nivel estatal, y normalmente, deciden los profesores o los centros. “Yo no era contraria a los deberes, pensaba que era bueno que los niños hicieran algo en casa y no estuvieran toda la tarde holgazaneando", explica. "Hasta que ves que tu hijo día tras día acaba llorando, que no ha podido jugar, que no es feliz”.
La petición vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente desde hace años en países como Estados Unidos, Canadá y Francia, donde se llegó incluso a convocar una huelga de deberes por parte de los padres en 2012. El caso de Diego refleja, llevado al extremo, los males del sistema actual en España, en los que coinciden los expertos consultados: deberes excesivos, falta de coordinación entre profesores, y tareas repetitivas, mecánicas e iguales para todos, sin tener en cuenta las necesidades de cada niño. También algunas de las consecuencias: tensión entre padres e hijos; familias cuyo tiempo libre está condicionado a lo que han decidido los profesores; niños que acaban por aborrecer el estudio y el colegio por aburrimiento; y aumento de las desigualdades por el nivel cultural y económico, que permite dar más o menos apoyo ante las dudas del alumno.
“No es perjudicial algún tipo de actividad, pero se ha de establecer un tiempo razonable”, opina Luis Miguel Lázaro, catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Valencia. Un máximo de 40 minutos diarios al final de primaria, y cerca de una hora en secundaria le parece suficiente. Para ello, “es básico que los profesores se coordinen, no puede ser que cada uno mande deberes como si la suya fuera la única asignatura”.
Lázaro advierte del riesgo, sobre todo en primaria, de que las tareas quiten tiempo al juego y a la relación con otros niños, “tan importantes como el desarrollo académico”. Pero "cuando el maestro intenta poner menos, muchas veces son los propios padres los que los exigen, porque piensan que si no los niños no van a aprender", asegura Alfonso González, profesor de Biología en un colegio concertado de Murcia. “Muchos padres quieren que los niños estén ocupados, o creen que cantidad es igual a calidad”, critica.
Y es que los deberes están tan arraigados en la cultura escolar que muchos los consideran una rutina indispensable o una suerte de condena ineludible. “Tienen que hacer deberes para coger hábito de estudio”; “así se preparan para la ESO”; “son niños, es lo que les toca hacer”, eran frases repetidas entre los que se negaban a firmar una iniciativa similar a la de Bailén promovida por varios padres del colegio público madrileño Mariano José de Larra. “Desde que los niños van al colegio, deberían existir los deberes”, defiende Luis Carbonel, presidente de la Concapa, la confederación católica de padres, que representa a tres millones de familias, la mayoría de centros concertados. Eso sí, “proporcionales a la edad —un par de horas diarias en secundaria y bachillerato, y mucho menos en primaria”. “Una cosa es recibir explicaciones, y otra, fijarlas en casa con ejercicios, estudio o memorización”, afirma.
(...)
González es uno de los abiertamente críticos. Ha cobrado cierta celebridad en las últimas semanas tras la difusión de una carta, que redactó como una reflexión para los demás profesores de su centro, en la que confesaba que había hecho “docenas de ejercicios de Matemáticas” a su hija, “dictado montones de ejercicios de 'Cono [Conocimiento del Medio]' y traducido incontables páginas escritas en inglés”. “Gracias a eso, mi hija ha tocado la guitarra, hecho piragüismo, ha bajado a la calle a jugar, ha sido feliz...”, afirma. “Ahora está en secundaria y sigue sacando sobresalientes", asegura. "Solo que trabaja de forma autónoma y ya no tenemos que ayudarla”.
“Por ejemplo, si traía 10 divisiones, ella resolvía una para que yo me asegurara de que las sabía hacer, y yo terminaba las demás”, cuenta, mientras admite sin reparos que les hace los deberes a sus dos hijos pequeños, aún en primaria. “Algo no estamos haciendo bien”, es la reflexión que quiere transmitir a sus compañeros de profesión. “Mi esposa y yo somos los dos profesores y hemos tenido que dedicar muchísimo tiempo a ayudar a nuestra hija con los deberes porque queríamos que tuviera tiempo para otras cosas; si no, habría sido imposible”, dice.
La experiencia de este profesor va en la línea que reflejan diversos estudios realizados en Estados Unidos, que apuntan a que no hay correlación entre horas dedicadas a los deberes y resultados académicos en primaria. Laura Bermúdez, tutora de primer curso en un colegio de Murcia lo corrobora: en su clase, se llevan tarea solo los que quieren, y no aprecia diferencias en las notas por ello. Pese a estos datos, los defensores de los deberes en primaria arguyen la necesidad de “crear hábito de estudio”.
“La responsabilidad se puede enseñar de muchas formas”, disiente Roca. “Recogiendo en casa, ayudando...”. En niveles superiores sí se detecta, como en el último informe PISA, una correlación positiva entre más tiempo de deberes y resultados, pero con un límite de cuatro horas semanales, a partir de las cuales el tiempo adicional no causa apenas impacto. “No tiene sentido que niños de primaria estén haciendo más deberes que lo que recomienda la OCDE a los 15 años”, opina Eva Bailén.
“Yo no recuerdo tener deberes de pequeña. Después me he enterado de que en esa época, en 1984, el ministro de Educación José María Maravall los prohibió en una circular. Sí los recuerdo a partir de sexto”, relata. “Si no hice deberes y aún así sacaba sobresalientes y he estudiado una ingeniería en Telecomunicaciones, ¿qué sentido tiene agobiar a los niños?”, se pregunta.
El riesgo de la desigualdad
Algunos expertos cuestionan la interpretación de los estudios que reflejan una correlación entre horas de deberes y resultados en Secundaria. “Los estudiantes con apoyo en casa tienen mejores resultados, pero no por hacer más deberes, sino porque tienen un ambiente culturalmente enriquecedor”, dice el profesor de Educación Enric Roca.
Un reciente artículo de PISA ponía de relieve este aspecto, uno de los más criticados entre los detractores de los deberes: que tienden a reproducir las desigualdades entre los estudiantes con más y menos recursos. “Es un llamamiento a que los Gobiernos y las escuelas pongan su atención en los alumnos desfavorecidos, que a veces no tienen ni siquiera un sitio en casa para hacer las tareas”, afirma Daniel Salinas, analista del informe PISA.
Este es uno de los argumentos de la Confederación Española de Asociaciones de Padres (CEAPA) para pedir la supresión total de los deberes obligatorios. “Crean unas desigualdades tremendas, porque muchas veces los niños no pueden hacerlos solos, y la ayuda de los padres depende de su nivel cultural, socioeconómico, de sus horarios o de su capacidad de trasmitir conceptos”, opina Jesús Salido, presidente de la organización, que representa a casi 12.000 asociaciones de padres de colegios públicos. “Defendemos que no se pongan deberes evaluables, que puedan bajar nota”, explica.
Luis Carbonel, de Concapa, coincide con Salido en que “es muy importante que puedan hacer los deberes solos". "Si necesitan ayuda, algo no va bien", añade. "O el niño no ha entendido, o el profesor no lo ha explicado bien”.
¿Qué tipo de deberes son los adecuados para el aprendizaje?
Fichas mecánicas que repiten otras decenas ya realizadas en clase, y que se mandan por igual a todos los alumnos; maestros que obligan a copiar el enunciado de cada problema además de a resolverlo, a copiar tres veces una redacción porque tenía un tachón, o borran una página de cuentas resueltas correctamente porque no eran las que tocaban ese día… Son ejemplos de deberes y de formas de gestionarlos habituales en el día a día de muchos niños.
Dejando aparte el debate sobre si tiene que haber o no deberes, todas las voces consultadas para este reportaje coinciden en que la tarea más importante en Primaria es fomentar la lectura. Y en criticar la imposición de los mismos deberes para todos. “Los profesores tendrían que hacer propuestas pedagógicas ajustadas a cada niño”, aconseja Enric Roca, profesor de Educación en la Universidad Autónoma de Barcelona. Lo que no tiene sentido, explican los expertos, es mandar los mismos ejercicios a un niño que saca sobresaliente en una materia que a uno al que le cuesta y necesita refuerzo.
Sin embargo, muchos profesores lo hacen bajo la presión del temario a completar y del ritmo marcado por la editorial del libro de texto elegido. “Las tareas que mandamos, en muchos casos, no siguen criterio pedagógico alguno”, afirmaba en una carta muy difundida Alfonso González, profesor de Biología. Muchas veces, “mandamos todos los ejercicios que vienen en el libro, sin plantearnos cuántos o cuáles son los necesarios: si son 10, 10, y si son 20, 20”. “Y si el maestro se salta alguna página, los propios padres vienen a preguntar que por qué la dejan en blanco”, añade Laura Bermúdez, tutora de Primaria.
“Los deberes actuales están vinculados a la organización del trabajo del colegio: el profesor explica y tienes que hacer unos ejercicios. Pero como no hay tiempo, los terminas en casa”, afirma José Antonio Rodríguez, director del Colegio Estudiantes Las Tablas (Madrid), cuyos alumnos aprenden por proyectos de investigación y sin deberes y exámenes al uso. “Hay que plantearse qué sentido tienen las actividades en casa de los alumnos”, dice. “El reto es despertar en el niño el interés en aprender”, de forma que continúe naturalmente el proceso en casa, buscando información sobre el tema trabajado en clase o comentándolo con los padres.
Para ello, la típica ficha tiene poca utilidad. “Los deberes tendrían que fomentar la creatividad, el trabajo en equipo, la búsqueda de información, estimular la lectura y la reflexión, en vez de la pura repetición de lo hecho en clase”, dice Roca. “Parto de que no tendría que haber deberes”, opina la experta en innovación educativa María Acaso. “Pero si los hay, tendrían que ser tareas creativas, de resolución de problemas o relacionadas con el arte”, opina. Incluso, “deberían ser placenteros, lúdicos”, abunda. Frente al miedo que despierta la idea de plantear deberes divertidos y el tradicional argumento de que las tareas crean hábito de estudio, defiende: “Cuando algo realmente te gusta, eres capaz de dedicarle esfuerzo y ser disciplinado”.
Leído en El País: Deberes, ¿rutina necesaria o condena? y en ¿Qué tipo de deberes son los adecuados para el aprendizaje?
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
5/15/2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes,
Medios de Comunicación
miércoles, 13 de mayo de 2015
GUERRA A LOS DEBERES
Cada vez son más los padres que denuncian la excesiva carga de trabajo que los niños se llevan a casa. El debate en torno a los deberes promete traer cola. Cada vez son más los padres que se quejan ante los profesores de la excesiva carga de trabajo que sus hijos llevan a casa al salir de la escuela. La prueba es que una campaña en internet con el título «Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español» cuenta ya con más de 75.000 firmas. Y es que según la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económicos (OCDE), España es el quinto país de una lista de 38 naciones que más deberes pone. Según este organismo, los niños españoles dedican a sus tareas en horario extraescolar 6,5 horas semanales frente a la media de 4,9 del resto.
Y curiosamente esta carga de tareas no se refleja en los resultados, según se desprende de las puntuaciones obtenidas por España en el informe PISA. Un argumento utilizado por los detractores de los deberes, sobre todo padres, pero también cada vez más docentes que recuerdan que Finlandia, uno de los países con mejores resultados académicos es uno de los que cuenta con menos horas lectivas y menos deberes extraescolares.
Además, argumentan que los deberes son una manera adicional de aumentar las diferencias entre los niños de familias con un nivel sociocultural alto y los de familias de menor nivel tanto cultural como económico. Padres que no tienen la formación necesaria para ayudar a sus hijos ni recursos para pagar un profesor particular.
También denuncian que las horas que los niños dedican al día a sus estudios son excesivas, quitando de esta forma horas para el juego, el descanso o incluso para el aburrimiento. (...) Además, la carga de deberes de cada niño depende fundamentalmente del profesor. Así, incluso en un mismo curso, con el mismo proyecto del centro educativo y el mismo contenido a estudiar, hay profesores que mandan muchas más tareas que otros.
«Obstáculo para la conciliación»
Desde la Associació Valenciana de Directors d´Infantil i Primària (Avdip) de la escuela pública, su presidente, Vicent Ripoll, admite que «hoy por hoy, los deberes son un problema». «Es necesario abrir un debate serio sobre los deberes, pues se han convertido en un obstáculo para la conciliación familiar», añade. En este sentido, Ripoll, subraya que la saturación de tareas para casa «impide que los padres jueguen más con sus hijos y dificulta las actividades en familia, con lo que les estamos robando la infancia a los niños».
Por todo esto, el portavoz de los directores de colegios públicos considera «que hace falta una regulación de los deberes, ver qué cantidad sería deseable y que se coordinen todos los maestros a la hora de encargar tareas». Para Ripoll, «la función de los deberes no debe ser la de continuar en casa lo que no ha dado tiempo a hacer en clase». «Si estas tareas „prosigue„ tienen algún sentido, tendría que ser para reforzar en casa los conceptos básicos que el niño no ha adquirido en clase, no para mantener o aumentar la distancia entre el alumnado».
El presidente de la Asociación de Directores de Institutos de Educación Secundaria del País Valencià (Adies-PV), Vicent Baggetto, sostiene que en Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (ESO) se debe primar más el trabajo en clase que sobrecargar a los escolares con tareas para casa. «Una clase bien seguida, bien dada y trabajada es el 90 % de la consecución de objetivos, con lo que casi habría de ser suficiente».
Leído en El Levante: Guerra a los deberes
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
5/13/2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes,
Medios de Comunicación
miércoles, 14 de enero de 2015
Hacer muchos deberes en casa no garantiza las buenas notas
Hay padres que con solo oír la palabra deberes se ponen en guardia. Las tareas que sus hijos traen a casa representan para ellos un quebradero de cabeza, bien sea porque deben dedicar un tiempo que muchas veces no tienen a echarles una mano, bien porque les toca hacer de policías para que el chaval cumpla y no se distraiga en otros menesteres. Hay también otra variable más complicada y más difícil de admitir que se produce cuando los progenitores no pueden ayudar a su hijo porque los trabajos escolares desbordan sus saberes.
Sea por una u otra razón, el de los deberes es uno de los debates recurrentes en el ámbito de la educación. Los encargados del informe Pisa, el que evalúa los conocimientos de escolares de diferentes países desarrollados, lo han vuelto a poner de actualidad al sacar a la luz un apéndice que describe el tiempo medio que un alumno de 15 años dedica a realizar las tareas que le encargan sus profesores. Es un dosier de apenas ocho páginas que recoge datos que fueron recopilados en 2012 y que hace hincapié en el riesgo de que los deberes acentúen las diferencias entre los alumnos.
El estudio concluye que emplear más de cuatro horas a la semana en hacer las tareas escolares es ineficaz y apenas tiene efectos positivos en los resultados finales.
A los responsables de Pisa, sin embargo, les preocupa menos el tiempo que se dedica a los deberes que las diferencias que pueden generar entre los propios alumnos. "Titulan el estudio con la palabra ‘desigualdad’, así que eso ya da una idea de por dónde van sus inquietudes», observa Ángel Sobrino, vicedecano de la Facultad de Educación de la Universidad de Navarra (UN). «La tesis de fondo -añade el educador- es que los deberes hacen que los buenos alumnos se vuelvan aún mejores y los malos, aún peores".
El planteamiento de los teóricos de Pisa no representa ninguna novedad. A nadie se le escapa que los escolares procedentes de familias acomodadas tienen más facilidades a la hora de realizar su trabajo que los que arrastran dificultades económicas. "Los de entornos favorables -reflexiona Sobrino- suelen tener el apoyo de los padres, la posibilidad de recurrir a clases particulares y lugares de trabajo adecuados con acceso a internet. En cambio, los que no tienen esa fortuna y encima no van bien en clase carecen a menudo del respaldo paterno y muchos veces ni siquiera tienen un sitio de trabajo en su casa. Para estos últimos los deberes pueden resultar contraproducentes porque al no hacerlos o hacerlos mal, el profesor les estigmatiza y eso les deja más al margen".
El estudio de Pisa profundiza en esa dirección al subrayar que los alumnos de entornos socio-económicos favorables estudian en casa de media 1,6 horas más por semana que los de procedencia más humilde. Poniendo la lupa en un solo país, en Francia un alumno acomodado invierte 6,2 horas a la semana haciendo deberes mientras que el de familia modesta se conforma con cuatro horas. El informe alimenta un debate que viene de lejos y que está en el origen de algunas normas que prohíben incluso encargar tareas escolares a los niños. En Francia, por ejemplo, una ley de 1956 veta expresamente los deberes en los alumnos de Primaria con el argumento de que contribuyen a perpetuar las desigualdades sociales. Los socialistas españoles aplicaron una norma similar en la etapa de José María Maravall al frente de Educación aunque en ninguno de los dos países la prohibición ha llegado en la práctica a prosperar.
"Los deberes son convenientes en la medida en que representan un entrenamiento de la fuerza de voluntad", se posiciona el psicopedagogo Joan Vaello, que tiene una dilatada carrera en el mundo educativo y es autor de libros como ‘Las habilidades sociales en el aula’ o ‘Cómo dar clase a los que no quieren’. "En sociedades como la nuestra donde hay mucha permisividad y se puede conseguir casi todo con poco esfuerzo, me parece bien que desde pequeños los alumnos se vayan acostumbrando a trabajar". La reivindicación del esfuerzo que postula Vaello va más allá de lo estrictamente académico: "Hay que conseguir que adopten unos hábitos de autodisciplina, que se hagan la cama o dejen ordenados los zapatos, que ellos mismos asuman tareas sin tener que estar supervisándoles permanentemente para que hagan algo. Lo realmente importante es aprender a organizar el tiempo libre intercalando las actividades placenteras y las que requieren esfuerzo. Hay tiempo para todo si uno sabe organizarse, pero para eso se necesita una autodisciplina que hay que ejercitar desde pequeño. El papel de los deberes es precisamente ese, entrenar el hábito de un trabajo que hay que realizar de forma autónoma y sin supervisión".
El vicedecano de la Facultad de Educación de la UN reconoce que un asunto tan complejo no tiene respuestas cerradas: "Es evidente que hay una relación directa entre tiempo de estudio y rendimiento académico, esa es una ley universal que nadie cuestiona, pero las reflexiones que hacen los expertos de Pisa sobre la desigualdad no pueden caer en saco roto. Lo ideal sería que a cada alumno se le asignasen tareas en función de sus necesidades, pero eso es algo que en nuestro sistema educativo no tiene cabida porque los profesores suelen estar desbordados".
Como en educación está ya todo inventado y los ciclos hacen que las modas vayan y vengan, ahora empieza a ser común que algunos maestros recuperen una vieja idea que consiste en recomendar a los alumnos la preparación del temario de la clase antes de impartirla. "Internet -expone Sobrino- ofrece la posibilidad de repasar la materia que se va a tratar en el aula por medio de vídeos y otros materiales, así que los chavales tienen que preparar de antemano la clase en casa". Es lo que en inglés se ha denominado ‘flipped class-room’, que vendría a ser algo así como el aula invertida, un modelo muy atractivo sobre el papel pero difícil de aplicar en el día a día académico. En escolares que tienen que desenvolverse en entornos complicados eso es ciencia ficción porque no hay motivación, ni interés y muy probablemente ni tan siquiera la posibilidad de tener acceso a internet".
El informe de los especialistas de Pisa deja por tanto el asunto de los deberes allá donde estaba, es decir, en el resbaladizo terreno de las cosas que deberían gobernarse por el sentido común. Si la experiencia nos enseña que sobrecargar a los chavales de tareas mecánicas y repetitivas resulta poco provechoso para su evolución, también nos dice que forjar hábitos de esfuerzo y disciplina es del todo imprescindible. En definitiva, deberes, los justos
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
1/14/2015
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes,
Medios de Comunicación
martes, 11 de febrero de 2014
EXTRAESCOLAR DE TAREAS ESCOLARES. REUNIÓN INFORMATIVA
Nueva extraescolar Taller de tareas escolares.
Reunión informativa próximo jueves 13 de febrero a las 16:30 en la sala de audiovisuales del centro.
Si estáis interesados, no os la perdáis.
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
2/11/2014
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
1º Primaria,
2º Primaria,
3º Primaria,
4º Primaria,
5º Primaria,
6º Primaria,
Deberes,
Extraescolares
lunes, 3 de febrero de 2014
TALLER DE TAREAS ESCOLARES. NUEVA EXTRAESCOLAR
Atendiendo la petición que algunos padres y madres nos habéis hecho llegar, ofertamos este nueva extraescolar, en colaboración con Chiripiorca!, centrada en que vuestros hijos puedan realizar las tareas escolares / deberes en horario de 12:30 a 13:30. No se trata de clases de repaso, sino de habilitar un espacio en el que, bajo la supervisión de un monitor, l@s alumn@s puedan realizar los deberes que les hayan mandado en el colegio.
Es imprescindible un grupo mínimo de quince alumnos para que la actividad salga adelante.
El inicio de dicha actividad será el lunes 17 de febrero 2014
Podéis inscribir a vuestr@s hij@s rellenado esta hoja de inscripción y entregándola en el AMPA
Se puede optar por ir a estas sesiones entre dos y cinco días a la semana, variando el precio según la opción elegida:
2 sesiones semanales: 12 euros / mes
3 sesiones semanales : 17 euros / mes
4 sesiones semanales : 20 euros / mes
5 sesiones semanales: 22 euros / mes
En el caso de febrero, por empezar en la segunda quincena, los precios serán de:
2 sesiones semanales: 6 euros / mes
3 sesiones semanales: 8.50 euros / mes
4 sesiones semanales: 10 euros / mes
5 sesiones semanales: 11 euros /mes
El pago de esta extraescolar no podrá domiciliarse, por lo que se deberá hacer un ingreso antes del día 30 del mes anterior a la extraescolar (ej.: marzo, antes del 28 de febrero) y entregar el justificante en el AMPA (en el buzón o en nuestra sede).
El número de cuenta en la que realizar el ingreso será ES20 3159 0046 4423 2237 7629 - Titular: Chiripiorca
Más información :
Correo-e: ampaluvi@gmail.com Tel.: 636378589 (Lourdes – Chiripiorca)
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
2/03/2014
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
1º Primaria,
2º Primaria,
3º Primaria,
4º Primaria,
5º Primaria,
6º Primaria,
Deberes,
Extraescolares
viernes, 18 de enero de 2013
LOS DEBERES SON COSA DE NIÑOS
En esta segunda entrada copiamos un post de El blog de entre comadres "los deberes son cosa de niños" que a su vez es un extracto del reconocido libros "Entre padres e hijos" de Haim Ginott.
"Desde el primer año de enseñanza primaria, las actitudes de los padres deben comunicar que los deberes son estrictamente responsabilidad del niño y la maestra. Los padres no deben dar la lata a los niños sobre los deberes. No deben supervisar ni verificar los deberes, excepto por invitación de los niños. (Esta política puede ser contraria a los deseos de la maestra.) Cuando los padres asumen responsabilidades en cuanto a los deberes, los niños se lo permiten, y los padres nunca más se libran de esa esclavitud. En manos del niño, los deberes pueden convertirse en un arma para castigar, chantajear y aprovecharse de los padres. Se podría evitar mucho sufrimiento, y añadir mucha alegría a la vida de la familia, silos padres mostraran menos interés en los detalles insignificantes de los trabajos del niño y en cambio comunicaran sin dejar lugar a dudas que: los deberes son tu responsabilidad. Los deberes son para ti lo que el trabajo es para nosotros."
(...)
"El valor principal de los deberes es que proporcionar a los niños la experiencia de trabajar solos. Para que tengan este valor, sin embargo, los deberes deben ajustarse a la capacidad del niño, para que pueda trabajar independientemente con poca ayuda de otros. Las ayudas directas pueden solo comunicar al niño que no puede hacer nada sin la participación de los padres. Las ayudas indirectas, sin embargo, pueden ser útiles. Por ejemplo, nos podríamos asegurar de que el niño tiene intimidad, un escritorio apropiado, libros de referencia y acceso a un ordenador. También podríamos ayudar al niño a decidir el momento más adecuado para hacer los deberes, de acuerdo con las estaciones. En las tardes apacibles de primavera y otoño, probablemente el niño preferirá jugar primero y luego hacer los deberes. En los días fríos de invierno, los deberes deben hacerse primero si después quieren ver la televisión."
(...)
"Los deberes del niño no deben ser interrumpidos con preguntas y recados que pueden esperar. Debemos permanecer en segundo plano dando consuelo y apoyo en lugar de instrucciones De vez en cuando, si el niño nos lo pide, podemos aclarar un punto o explicar una frase. Sin embargo deberíamos evitar comentarios como: «Si no fueras tan atolondrado, recordarías lo que tienes hacer» y «Si escucharas al profesor, sabrías lo que tienes que hacer” y “si escucharas al profesor sabrías los deberes que tienes»."
"Debemos ayudar con moderación pero también con comprensión. Escuchar en lugar de dar lecciones. Mostrar el camino, pero esperar que el viajero llegue a su destino por su propio pie."
UN EJEMPLO PRÁCTICO
La escena siguiente ilustra la habilidad de una madre en impedir que un problema de deberes acabe en una acalorada discusión: Elena, de once años, se levantó de su mesa y desafió a su madre:
«No quiero hacer los deberes. Estoy demasiado cansada».
Una respuesta común habría sido: « que no quieres hacer los deberes? Nunca estás demasiado cansada para jugar. Solo te cansan los deberes. ¡Ya verás cuando traigas malas notas a casa!».
En cambio, la madre reconoció el punto de vista de su hija: «Veo que estás cansada. Has estado trabajando mucho. Vuelve a tus libros cuando estés lista».
OTRO EJEMPLO PRÁCTICO
La actitud de un padre hacia la escuela y el profesor puede influir en la actitud de un niño hacia los deberes. Si un padre habitualmente habla mal de la escuela y menosprecia a la maestra, el niño sacará las conclusiones obvias. Los padres deben reforzar la posición del profesor y apoyar sus decisiones sobre los deberes. Cuando el maestro es estricto, el padre tiene una oportunidad maravillosa para ser comprensivo:
«No está siendo un curso fácil…, ¡tanto trabajo!»
«Es duro este curso.»
«Sí que es estricta tu maestra.»
«Me han dicho que exige mucho.»
«Dicen que es especialmente dura sobre los deberes. Supongo que tendrás mucho trabajo este curso.»
Es importante evitar riñas diarias sobre los deberes, como: «Mira, Aurora, de hoy en adelante vas a trabajar la ortografía todos los días por la tarde, incluyendo sábados y domingos. Se acabó el jugar y la televisión también» o «iRoberto! Estoy harta de recordarte los deberes. Papá va a encargarse de que te centres en tu trabajo. Si no lo haces, te arrepentirás».
Las amenazas y las críticas son frecuentes por que hacen creer al padre que está haciendo algo para cambiar la situación. En realidad tales advertencias son más que inútiles. Sólo producen una atmósfera cargada, un padre irritado y un hilo enfadado.
Y OTRO
Llegó una carta de la escuela. Iván, de catorce años, iba atrasado en sus estudios. La primera reacción de su padre fue llamar a su hijo, darle una paliza verbal y castigarlo: «Escucha, hijo, de hoy en adelante vas a hacer los deberes todos los días, incluso fines de semana y fiestas. Ni películas, ni tele, ni juegos de vídeo, ni ir a casa de tus amigos. Me voy a asegurar personalmente de que te pongas a trabajar en serio».
Este discurso se había dado muchas veces y siempre conducía a un padre furioso y un hijo desafiante. El aumento de presión solo aumentaba la resistencia de Iván. Se convirtió en experto en evasión y ocultación.
Esta vez, en lugar de recurrir a amenazas y castigos, el padre apeló al amor propio de su hijo. Le mostró la carta del profesor y dijo: «Hijo, nosotros contamos con que mejores para estar mejor informado y tener más conocimientos. El mundo necesita personas capaces. Todavía hay muchísimos problemas que necesitan soluciones. Tú podrías ayudar». A Iván las palabras y el tono de voz de su padre le gustaron tanto que dijo: «Prometo tomarme mi trabajo más en serio».
Muchos niños capaces se retrasan en sus deberes y rinden menos de lo que pueden como rebelión inconsciente contra las ambiciones de sus padres. Para crecer y madurar, necesitan alcanzar un sentido de individualidad y autonomía. Cuando los padres están demasiado pendientes emocionalmente del expediente escolar, la autonomía del niño está en peligro. Si los deberes y las buenas notas se convierten en la joya de la corona de los padres, el niño puede inconscientemente preferir traer a casa una corona de hierbajos que por lo menos sea suya. Al no alcanzar las metas de sus padres, el joven rebelde logra un sentido de independencia, por lo que la necesidad de individualidad singularidad puede empujar a un niño hacia el fracaso, a pesar de la presión y el castigo paternos. Como dijo un joven: «Me pueden quitar la televisión y la paga, pero no me pueden quitar mis suspensos».
Por supuesto que la resistencia a estudiar no es un problema sencillo que se pueda resolver siendo severo o indulgente con los niños. El exceso de presión puede aumentar la resistencia del niño, mientras que una actitud de laissez-faire puede comunicar la aceptación de la inmadurez y la irresponsabilidad. La solución no es ni fácil ni rápida. Algunos niños pueden necesitar psicoterapia para resolver su forcejeo con sus padres y para adquirir el sentimiento de satisfacción por el buen rendimiento, en lugar del bajo rendimiento.
Otros pueden necesitar una tutoría con una persona psicológicamente orientada, como un consejero escolar o un profesor sensible. Es fundamental que no sean los padres los que se encarguen de la tutoría. Nuestra meta es comunicar a los niños que son individuos, independientes de nosotros, y responsables de sus propios éxitos y fracasos. Cuando al niño se le permite experimentar el yo como un individuo con necesidades y metas autoengendradas, empieza a asumir la responsabilidad hacia su propia vida y las exigencias que presenta.
Podéis leer el post completo en: Los deberes son cosas de niños
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
1/18/2013
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Deberes,
Recursos para padres
AYUDARLE A HACER LOS DEBERES NO ES AYUDARLE
Hoy os hacemos llegar dos entradas sobre los deberes y el grado de implicación que los padres estamos tomando en esta tarea que hace años era puramente responsabilidad del niño. Creemos que son muy interesante y orientativos.
En esta primera recogemos un artículo que publica hoy El País titulado ayudarle a hacer los deberes no es ayudarle. Algunos extractos interesantes de este artículo:
“Los padres empezaron a involucrase hace más de una década. No solo por las medidas de conciliación familiar, también porque los padres de ahora tienen al menos estudios medios, algo de lo que no disfrutaron las generaciones anteriores”, explica la pedagoga Maite Rodríguez Estévez, que imparte cursos para educadores y terapeutas. “Eso ha hecho que la relación padre-hijo se escolarice. Lo que importa son los resultados académicos. Todo gira alrededor de esa necesidad y se ha olvidado el inculcar valores, el juego, la responsabilidad... No hay tiempo para otras cosas en las horas que pasan juntos”. La también maestra pone como ejemplo las actividades extraescolares que ya no son en su mayoría deportivas —como tradicionalmente—, sino clases de refuerzo o de inglés. “Hay una obsesión por la cantidad, cuando no se trata de echarle horas”.
Implicarse no puede significar hacerle los deberes al alumno. “El padre se tiene que poner en la posición del entrenador. Un entrenador no corre con el jugador ni tiene que comer las mismas calorías, ni, por supuesto, sufrir sus lesiones. Un entrenador tiene dos funciones fundamentales: organizar y asesorar con el objetivo de mejorar el rendimiento”, argumenta la psiquiatra Orlanda Varela.
Como ella opina la mayoría de expertos. “Las tareas deben entenderse como un compromiso que el alumno debe adquirir, pero sin precisar de la orientación constante de otra persona”, recalca el equipo pedagógico del Liceo Francés de Madrid. En otras palabras, codos sin nadie en la silla de al lado. “Hacer los deberes con él genera dependencia y si el niño tiene dificultades refuerza la idea de que no es capaz de hacerlo él solo”
El mismo artículo termina con estas recomendaciones
Podeis leer el artículo completo aquí: ayudarle a hacer los deberes no es ayudarle
Publicado por
AMPA CEP LUIS VIVES - PUZOL
en
1/18/2013
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
Club de deberes,
Deberes,
Medios de Comunicación,
Recursos para padres
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




